Si tiene un momento o dos, haga una pausa aquí y únase a nosotros en la Oración Oficial de Nuestro Instituto:

Jesús, tú eres Emanuel. Que sepamos que no estamos solos y que Dios nos acompaña. 

Jesús, tú eres siempre joven. Que abracemos tu don de juventud, su creatividad y su libertad, y que confiemos en el camino.

Jesús, fuiste obediente a tu Padre y a tu Madre María. Que seamos también obedientes a los susurros de tu Espíritu Santo.

Jesús, fuiste enviado a las periferias. Que tu Espíritu Santo nos permita salir de nuestra zona de confort e incluir a las voces de los marginados.

Jesús, viste en su plenitud a todos los que encontraste. Muéstranos a todos los que forman parte de nuestra gran familia y ayúdanos a estar abiertos a la verdadera colaboración de unos con otros.

Jesús, tú enviaste a la gente para proclamar la Buena Nueva. Que nuestras obras avivan la Iglesia y sus agentes pastorales para ser enviados a proclamar la Buena Nueva.

Jesús, tú eres el camino. Que te imitemos por nuestras palabras y acciones y que trabajemos para formar un instituto que siga haciendo a Cristo vivo en el mundo de hoy.

Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor y por la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, San Juan Pablo II, Santa Kateri Tekakwitha y Beato Pier Giorgio Frassati. 

Amén.

Si tiene unos momentos más, sería un honor que se uniera a nosotros para rezar Nuestra letanía para los jóvenes adultos:

San Juan Pablo II, fundador de la Jornada Mundial de la Juventud, ruega por nosotros.

Beato Pier Giorgio Frassati, hombre de las Bienaventuranzas, ruega por nosotros.

Santa Kateri Tekakwitha, manteniéndose firme en nuestra tierra natal, ruega por nosotros.

San Ignacio de Loyola, maestro de discernimiento, ruega por nosotros.

San Francisco de Asís, hermano de simplicidad y pobreza, ruega por nosotros.

Santa Francisca Javier Cabrini, defensora de los pobres y de los inmigrantes, ruega por nosotros.

San Felipe Neri, apóstol de la alegría y defensor de los marginados, ruega por nosotros.

Santo Toribio Romo, mártir y esperanza de los migrantes mexicanos, ruega por nosotros.

Beata Chiara Badano, testiga del sufrimiento paciente, ruega por nosotros.

San Óscar Romero, pastor en solidaridad con los oprimidos, ruega por nosotros.

Santa Isabel Ana Seton, compañera de mujeres jóvenes y madres solteras, ruega por nosotros.

Santa Teresita de Lisieux, promotora joven de las misiones, ruega por nosotros.

San Sebastián, que proclamó sin miedo a Cristo a los romanos, ruega por nosotros.

Santa Juana de Arco, defensora de los invasores en Francia, ruega por nosotros.

Beato Andrés Phû Yên, mártir fiel y joven de Vietnam, ruega por nosotros.

Santo Domingo Savio, cuyo corazón joven estaba lleno de alegría, ruega por nosotros.

Beato Ceferino Namuncurá, el lirio de Patagonia, ruega por nosotros.

Beato Isidoro Bakanja, testigo laico joven del Congo, ruega por nosotros.

Beato Marcel Callo, prisonero por Cristo en el Holocausto, ruega por nosotros.

Que éstos y tantos otros jóvenes, que tal vez en silencio y a oscuras, vivieron el Evangelio plenamente, intercedan por la Iglesia, para que Ella pueda estar repleta de jóvenes alegres, valiosos y comprometidos que puedan ofrecer al mundo nuevos testimonios de santidad. (Christus Vivit, 63)